En el promedio y en la media. Abrirse para volver a respirar. Dormirse un poco para sentir cuanto corre. Percibir la velocidad del giro. Percibir que somos un instante.
Alegremente entre sueños.




Oscilando de vida a muerte, de muerte a vida. Morir en el riesgo y vivir en el final. Dejarse arrasar por el viento y construir para colgarse, balancearse, calcularse y sentirse. Nada mas humano que estar siempre en el segundo del abismo y nada mas humano que entretejer marañas para sostenerse. Quién sabe, lo que se dice una artimaña de muerte para la vida.
